Mi amiga feminista, compañera ocasional de un trabajo excesivamente pedorro, es además una mujer que tiene mucho para decir y escribir, por lo tanto aquí les dejo una muestra, gentil y gratuitamente cedida, para que todos ustedes, mis otros amigos puedan leer[la]. mordi

 

MITO-LÓGICAS

Llega determinada edad en la infancia en donde uno empieza a dudar seriamente (si no es que algún hermano mayor se adelantó y te desgarró la ilusión con la cruel verdad) acerca de los mitos que circulan alrededor de los eventos extraordinarios: papá Noel, su séquito de enanos y los reyes magos, por ejemplo.

 

En mi caso, hace un tiempo que Clarita viene haciendo cuestionamientos concisos sobre la real existencia de estos entes sobrenaturales. El otro día, sin ir más lejos, mientras viajábamos en un remis indagó sobre la supuesta existencia de dragones y otras yerbas: -Existen las sirenas mamá? Y los duendes? Y las hadas?- las respectivas respuestas fueron: -No, no y no-. La expresión de decepción de su cara me hizo sentir ganas inmediatas de revertir la respuesta, pero el daño ya estaba hecho y solo atiné a acotar: -Son personajes de cuento, hija. Uno puede creer en ellos si así lo quiere-. Y me di cuenta que en ese momento eligió creer en ellos.

 

Obviamente tal situación me hizo reflexionar acerca de la finalidad de romper bruscamente la ilusión de una pequeña persona. Ya se que mientras se pueda evitar una mentira es mejor, pero vale la pena ser tan descaradamente cruel? Hice un reconto personal sobre mi propia experiencia y llegué a la conclusión de que no lo valía. Fui feliz mientras creì y aunque me provocò un impacto superior enterarme de boca de otros y sin ningún indicio de sospecha que el mismísimo Papá Noel, ese de barba blanca y trineos voladores, no existía en realidad (fue la primera vez q sufrí la desilusión por un hombre, al margen), con la bondad del paso del tiempo hoy lo recuerdo como una anécdota divertida (y a mi hermana como una guacha de aquellas).

 

Decidì entonces, no participar activamente en la ruptura del mundo fantástico con el que convive Clarita. Decidì dejarla pasear por bosques mágicos llenos de duendes, hadas, sirenas y dragones, y que por fuerza mayor o voluntaria ella decida creer o no en éstos.  Al fin y al cabo la inocencia es virtud de niños, y yo todavía no quiero que MI niña crezca.

 

Cuando pensé que el suceso había quedado resuelto de por vida, la paradoja de la misma me enfrentò con un imprevisto:  El Ratòn Perez.  Pero para ese entonces respirè aliviada porque ya corrìa con la ventaja de todo un bagaje de análisis de situación para ese tipo de circunstancia. Seguì el procedimiento protocolar correspondiente y a primeras horas de la mañana dejè con disimulo el dinero bajo la almohada. Cuando Clarita se despertó y a cambio de la ausencia del canino encontrò la papota, ni les cuento la alegría que tenìa. Y entonces, indirectamente, me sentí realizada.

 

En ese momento vino corriendo con euforia hasta donde estaba yo y me mostro entusiasmada el premio mayor, y me contò además que se quería comprar unos stikers y no se que otra cosa màs. Por mi parte le expliquè que si ahorraba podía comprar algo que le gustara mucho (en la práctica cualquier momento es oportuno para meter un bocadillo lectivo). Y miró el dinero y se quedó en silencio. Y tuve miedo. Tuve miedo porque sé que el silencio de Clarita es la antesala de un estruendo.

 

Y me quedè ahí,  inmóvil, evitando respirar para no despertar sospecha alguna. Pero por desgracia el suspenso no fue prolongado, levantò la vista y preguntò intempestivamente: – mamà, el Raton Perez.. existe? – y pensé: -por què dios? Por què me haces esto??-. Ya sabía qué tenía que responder, y aunque lo sabia me costaba. También sostuve el silencio unos segundos para ganar tiempo en la elaboraciòn psicológica previa a la respuesta que debía dar. Llevè la mente a un estado nirvànico, anule el funcionamiento del lóbulo fronta en el hemisferio derecho de mi cerebro para que los juicios de valor no interfirieran en tal respuesta y escupì un: -SI, claro.-

 

No entendí muy bien si dudò de mi palabra o de su propia creencia, pero fue evidente que algo no la terminaba de convencer. Entonces, con aires de altanerìa y postura amenazante me dijo: -A ver, decime entonces.. de donde saca las monedas?

 

 

 

y que vaya a preguntarle al padre como se hacen los bebes.

 

laZacher

seguila en twitter aquí

 

Anuncios

Vista, observada
Sentida, Vivida

Violencia…
Dentro de uno, que se aplaca
pero no se apaga
Malditas cenizas…
que se rehusan a convertirse en polvo

Se encienden y todo retrocede
de nuevo a esos momentos de locura…

¿Asi soy?
¿Ese soy?

Padre hoy comprendí
Lo dificil de tu lección…
Lo duro de tu elección…

Hoy entendí…
hoy entendí…

¿Ese soy?
En el espejo me pregunto.

There’s no fate, only the fools who believe in it.
You make your own fate. Free will…even God believes in it.
Don’t like yourself, there’s a simple solution…you either continue the same or do something about it.

————————————————————————

No hay destino, sólo los tontos que creen en él.
Tu haces tu propio destino. El libre albedrío … hasta Dios cree en él.
No estas contento contigo mismo, hay una simple solución … o bien sigues el mismo camino o haces algo al respecto.

A %d blogueros les gusta esto: